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Benzodiacepinas

Las benzodiacepinas tranquilizan, y ésta es una de sus principales indicaciones, pero no son recomendables por sus efectos adversos. En lo que respecta a lo cognitivo, sus propiedades anticolinérgicas pueden producir una progresiva dificultad para recordar. Sus fabricantes y defensores afirman que tranquilizan sin causar trastornos del estado de ánimo ni de las facultades intelectuales, algo a todas luces falso. Es cierto que sus efectos secundarios son menores que los de otros tranquilizantes, pero aturden, embotan el cerebro y dificultan el habla y la capacidad de coordinación, entre otros problemas.
Las personas poco acostumbradas experimentan al tomarlas una paz mental y corporal desconocida, y sobre todo un sentimiento de indiferencia ante lo que la rodea. Personalmente, las primeras veces que las usé noté que todo me daba igual, que habían desaparecido mi ansiedad y preocupaciones cotidianas, dentro de un estado similar a la ataraxia, la ausencia de dolor en el cuerpo y de perturbación en la mente preconizada por los filósofos epicúreos, o a lo que sentían los personajes del Mundo feliz de Aldous Huxley tras tomar el soma, la píldora que les permitía evadirse.
Las benzodiacepinas son drogas de apaciguamiento, evasión y conformidad. Apaciguan porque destruyen la ansiedad. Permiten al sujeto evadirse porque bloquean los pensamientos que le quitan la paz y el sueño. Crean conformidad porque el usuario siente que todo le da igual, que el mundo y sus problemas no le afectan, y por eso no va a gastar ni un segundo en preocuparse por ellos. Si a esto unimos su bajo coste, no es extraño que sean tan frecuentemente prescritas en las consultas médicas y tan bien aceptadas por todos.
Deberían utilizarse sólo durante cortos períodos de tiempo y cuando resulten totalmente necesarias, o nos arriesgaremos a perder gran parte de nuestra sensibilidad emocional, de nuestras facultades perceptivas e intelectuales, a dañar nusetro hígado y a tener dependencia de por vida -sólo superable tras mucho esfuerzo y semanas de sufrimiento, debido a la crisis de abstinencia-. Si alguien piensa usarlas para un examen o prueba creyendo que va a lograr estar más tranquilo y relajado, comete un grave error, porque sus capacidades esetarán claramente mermadas, lo cuál le llevará a rendir por debajo de lo normal.

JUAN CARLOS RUIZ FRANCO, Drogas Inteligentes