No suelo recomendar videojuegos a menudo, porque no juego a menudo. A la gran mayoría no les veo la gracia, o están vacíos conceptualmente, o me resultan hasta dañinos emocionalmente. De hecho, llevaba sin jugar un año y medio, desde que salió Braid.
Precisamente en su blog he descubierto Osmos, al que simplemente jugar ya es una experiencia agradable. Eres una bola azul/blanca de energía con consciencia moviéndose por el espacio, alimentándose de otras bolas de energía para crecer. La grande se come a la chica. Cuidado… no puedes desplazarte sin ir dejando tu energía por el espacio (nada se pierde, todo se transforma) y hay otras bolas con consciencia que intentarán absorberte. Girar en órbitas, antimateria, dilatación/compresión del tiempo, todo con una estética de lo más bella y una banda sonora relajante aunque a veces algo insustancial. No voy a escribir más porque sigo jugando…
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