Leo este titular en las noticias y me acuerdo del episodio de Seinfeld del restaurante chino, en el que en una conversacion -como siempre- sobre cosas cotidianas, Jerry le dice algo más o menos así a George: “Nunca se podrá acabar con el crimen. Al menos deberíamos estar limpios. Siempre veo policías por ahí sin hacer nada, deberían hacerlo un solo empleo: policía-barrendero. Siempre veo policías por ahí sin hacer nada. Que cojan una escoba y se pongan a barrer. Atrapas a un criminal, y a barrer de nuevo!”. Y es que anoche cuando bajé con el coche a lo largo de Bravo Murillo desde Plaza Castilla hasta Cuatro Caminos, todos los barrenderos que ví -un grupo de unos siete, un grupo de tres y dos parejas- estaban sentados sin hacer nada. Pero claro, eso es lo que parecía, porque el futuro ya está aquí y ambas profesiones se han fusionado: ¡en realidad estaban vigilando!
Una exposición de 30sg con trípode en la que aprieto el disparador con el auto a 2sg, me doy la vuelta un momento y cuando vuelvo a mirar hacia delante, ya es demasiado tarde: justo veo la cámara chocar con el suelo. Menos mal que el parasol gigantesco del 70-200, que a veces es tan incómodo, absorvió casi todo el golpe y la posible tragedia. Hoy no ha salido nada como quería, pero aún así he tenido mucha suerte en todo.
No quiero patrocinar con mis impuestos la JMJ ni las facilidades que se les han dado a los asistentes, como el descuento en el abono de transporte, y me gustaría bajar a la calle a protestar, pero tampoco pienso alimentar la rueda del odio insultando, burlándome de los cristianos y metiendo el dedo en la llaga. Me hubiera gustado sumarme a una manifestación de protesta pero con este panorama, me siento como un outsider que no encaja en ningún sitio.
Y me viene a la mente esta historia de Jarvis Jay Masters que Pema Chödrön cuenta en el libro Los lugares que te asustan:
Una noche mientras [Jarvis] estaba sentado en la cama leyendo, su vecino Omar le gritó: «Eh, Jarvis, pon el canal siete». Jarvis lo puso quitando el sonido. Al mirar las imágenes que aparecían en la pantalla vio una muchedumbre enfurecida agitando los brazos. Preguntó a su vecino: «¿Eh, Omar, qué ocurre?». Y éste le contestó: «Es el Ku Kux Klan, Jarvis, están chillando y gritando que los negros y los judíos tienen la culpa de todo.»
Unos minutos después Omar gritó: «Eh, mira lo que sale ahora por la tele». Jarvis miró la pantalla y vio a una multitud manifestándose que agitaba pancartas, mientras algunas personas eran detenidas por la policía. Dijo: «Sólo con verlos adivino que están enfadados por algo. ¿Pero por qué gritan?». Omar le contestó: «Jarvis, es una manifestación de ecologistas. Están pidiendo que cesen la tala de los bosques, las matanzas de las focas y todo lo demás. ¡Fíjate en esa mujer que protesta furiosamente con el micrófono y toda esa gente gritando!».
Al cabo de diez minutos Omar volvió a llamarle: «¡Eh, Jarvis! ¿Aún estás mirando la tele? ¿Ves lo que sale ahora?». Jarvis levantó los ojos y esta vez vio a mucha gente trajeada con una expresión de estar furiosa por algo. Preguntó: «¿Qué les ocurre a esos tipos?». Y Omar le respondió: «Jarvis, son el presidente y los senadores de estados Unidos que se están peleando y discutiendo delante de las cámaras de la televisión nacional, cada uno intenta convencer al público de que el otro tiene la culpa de la terrible situación económica existente».
Jarvis respondió: «Bueno, Omar, de lo que sí estoy seguro es de que esta noche he aprendido algo interesante. Aunque vistan como el Ku Kux Klan, como los ecologistas o con sus caros trajes, todas esas personas tienen la misma expresión furiosa en sus rostros.»